LÍRICA 1989-1997

“DER SPRUNG DES BEWUSSTSEINS“ (MÁLAGA, 1995-1996)

 

“Hubo un tiempo en que el hombre tenía un cielo dotado de una riqueza pletórica de pensamientos e imágenes. El sentido de cuanto es radicaba en el hilo de luz que lo unía al cielo; entonces, en vez de permanecer en este presente, la mirada se deslizaba hacia un más allá, hacia la esencia divina, hacia una presencia situada en lo ultraterrenal, si así vale decirlo. Para dirigirse sobre lo terrenal y mantenerse en ello, el ojo del espíritu tenía que ser coaccionado; y hubo de pasar mucho tiempo para que aquella claridad que sólo poseía lo supraterrenal acabara por penetrar en la oscuridad y el extravío en que se escondía el sentido del más acá, tornando interesante y valiosa la atención al presente como tal, a la que se daba el nombre de experiencia…”

Hegel

“…Pero no eran manías, más bien una respuesta a la muerte o a la nada, fijar las cosas y los tiempos, establecer ritos y pasajes contra el desorden lleno de agujeros y manchas…”

Cortázar

“Cuando el corazón ha recogido su cosecha,
vivir es un mal”

Baudelaire

 

de niebla en márgenes movedizos el mediodía funde un sol lento que envejece:

mar arrojado desde la altura con el silbido de las alas que desgarran esa reciedumbre de horizontes inestables:

marea organizada en plenilunio fugado con sacrificio:

incorpóreo como su presencia en el pan de la sintaxis escrituaria o el lenguaje de las ventanillas y los formularios –

de niebla en la trasparente colisión de los soles alternativos que iluminan la densidad opaca de intestinos revueltos comedero de gaviotas azufrosas:

reconocer la dicción de ceniza del vendedor de máximas como el tiempo residual y antiplusválico de los poemas:

la camisa sudorosa del esfuerzo retórico las antenas que contaminan el aire con palabras informativas y mensajes persuasivos:

vientre estéril de la serpiente comúnmente incorporada en las infoliaciones del recuento –

qué bello paisaje ocultaba entonces la desolación de los ciclópeos semáforos asustadizos bajo la lluvia leyendo las cartas con hábito dulce:

vinoso mar imaginado desde los bloques móviles tegumentosos alvéolos de la dulce miel del hogar:

otra tirada cambiará el tópico si las luces de posición para los aviones de las 22´45 atraviesan la ciudad el espectador se levantará abatido por la reincidencia de motivos publicitarios encadenados en el orden de la prédica con que un imperioso bucolismo planetario decide técnicas de consumo y la virtualidad del valor tan digestivo como pan divino y trasustancializado –

y alguien contará sílabas y dispondrá asonancias pues la noche de los amantes teje sus largos cabellos luctuosos otra vez para una ceremonia inmisericorde:

como la forma de su belleza airada como la forma de su verdad tardía esta azucena frente al muro que absorbe el reflejo –

todas las tentaciones desalentadoras el frío que comienza con la ruptura de la llama azul de la tormenta:

mil expiaciones in exitu Dei

azul de la elegía vieja y su lamento cansado esta rosa frente al cristal que traspasa la luz que cierra los ojos de los vivos mil formas de la misma mujer agitadamente desordenando la certeza del lenguaje que compromete y vincula más allá de su pacto –

todo ya creado para el uso todo ya nombrado con nombres de otros:

y su tiempo que planea por encima de cabezas hacia un suelo agujereado que fluye por debajo de los pies hacia un cielo ilimitado:

cristo cotidiano en la crucifixión o narciso ahogado con un trozo de madera clavada en el costado luminaria derramando luz oleaginosa a punto de estallar en la boca como mariposa superviviente al otoño:

resplandecerá quizás abriendo las alas en el sexo de la hetaira restaurará hasta las entrañas su pérfida coacción sentimental –

salvación en el frío emotivo cuando la ciudad vuelve rostros de caridad y blanquea azul marino de tejanos:

cuando bajo las serpientes líquidas de las alcantarillas cáscaras nutricias viajan hasta el fin de la desembocadura:

la convulsión a la primera hora de luz fatigosa sobre la pared ficciones de deseo y argucias de razón y sudor frío de un cuerpo por rendijas que censuran el orden del tránsito amortiguado que ronronea exasperado asma de la ciudad humedecida por jugos cerebrales y laminaciones:

revelación del orden la lentísima decrepitud de los acontecimientos sobre periódicos mojados la insensata dejadez de la fuerza inervante del dinero la incontinencia de una lluvia ácida sobre muchedumbres asustadas la selva incendiada donde jamás amanece y más allá en gestación irracional la profesional suficiencia del formalismo de los saberes graníticos como gramáticas envejecidas de lenguas muertas –

el cielo al amanecer en estaciones de provincias o la noche que anuncia suciedad de la fusión de expectativas dobles de la injustificable necesidad del afecto postergado estar otra vez atrapado en ese tiempo compacto de hostilidad y sucesión impotente:

no en este otro tiempo blanco de apacibilidad neutra sin saber cómo detener el instante de la devastación y su ceniza expiatoria sin saber cómo contemplar esta imagen invertida del tiempo sin saber cómo sostener esta mirada dura y acerada que me atraviesa:

una pupila cuya cercanía irradia la seducción del universo en cada resplandor impaciente de interrogaciones –

identidad fútil del rostro cambiante con sus ojos picoteados por pájaros de gravidez extraña bocas alentando cantos de sirena hacia el naufragio de las horas corteza humeante o ceniza aventada por la palabra ciega fuga irreparable mientras la sombra de su carne estuvo presente:

angustioso deseo táctil búsqueda de ángulos para el equilibrio del pensamiento:

todo lo que se ofrecía a la caricia en la abstracción y la sonrisa cada luz en acto medida por su expresión cada sentimiento ya teñido por su expansión diáfana: aspirar expirar el humo entenebreciendo las junturas de los nervios y lo real es el pajarraco que grazna alrededor del sueño –

pero la voluntad blanca penetra por cada menudo fragmento de memoria dejando como campo minado la paz previa:

de qué modo sostenido dimensiona la estricta función orgánica ese tiempo a través del cual la potencia contradice la oposición fatal entre su ser y su devenir en lo incombustible del ascenso y el descenso el táctil suceder del tiempo-luz esa luz que otorga su transparencia al mundo en la opresión de sienes sin rostro:

el otro no consigue identificar como respira el poro más invisible

Málaga, 1995-1996

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