CRÍTICA DEL RÉGIMEN ESPAÑOL DE 1978 LA DISTINCIÓN DERECHA/IZQUIERDA COMO IMPOSTURA

LA IZQUIERDA ESPAÑOLA COMO “ERROR INTELECTUAL” (2018)

 

Un enunciado del tipo: «La izquierda es intolerante» es erróneo y está muy tendenciosamente planteado.

Lo correcto sería decir: «Las personas que subjetivamente creen tener ideas progresistas son intolerantes».

Lo intolerante es del orden mental del ejercicio del intelecto y es un error típico del juicio sobre asuntos mundanos.

Personalmente nunca me he rebajado a ninguna discusión política, porque para eso tendría que existir libertad de juicio y acceso libre a la opinión libre que da libertad para pensar libremente. Yo no me he encontrado en mi vida a nadie en esas condiciones de autosuperacion de la propia estupidez y limitación.

Por otro lado, no se matan moscas a cañonazos y cuando yo abro la boca en una pretendida y pretenciosa discusión, se hace el silencio muy rápido a mi alrededor.

El “izquierdista” uniformado del Régimen del 78, apenas una boca bien alimentada por el Estado poseído como renta conjunta por la Oligarquía patrimonial sin saberlo como funcionario de ese Estado, no presenta demasiada «resistencia intelectual».

Una vez padecí la desdichada intención de abandonar mi silencio de autoexiliado político interior y tuve que hacer una observación sobre Carme Chacón cuando era ministra de Defensa. La cosa iba a propósito del hecho de que no puede concebirse nada más obsceno que una mujer embarazada con el mencionado cargo pasando revista a unas tropas.

Quizás mi vocación frustrada de poeta enamoradizo me hacía comprender el complejo simbolismo ético-estético de la situación: hombres uniformados presentando armas, signo de la muerte violenta, ante una mujer (no una «Ministra») que lleva en su seno la forma pura de la vida.

Esa observación desnuda y desprejuiciada, que apuntaba a un espacio ideal y a una paradoja, fácilmente comprensibles para cualquier hombre dotado de una inteligencia natural, sentido común e intuición de lo elemental, fue no obstante percibida por la exquisita concurrencia como demostración de un pensamiento perturbadoramente «reaccionario».

El problema subyacente a la mentalidad considerada como «izquierdista» o «progresista» deriva de una determinada concepción, tipicamente «moderna», de la relación entre Naturaleza y Cultura.

Y añadiré que también es una incomprensión de la relación entre Civilización y Barbarie, entre Logos y Ser o de la Razón y la realidad racionalizable.

La «izquierda», dentro de la lógica histórica del propio sistema capitalista,  fuera del cual no puede existir y de sus despojos miserables se alimenta, «hipersocializa» al hombre, negando el residuo irreprimible e inaprehensible que lo constituye como ser social doble: el hecho de que efectivamente es un ser social, pero a la vez no lo es en absoluto, ni podría llegar a serlo por completo.

Porque lo que hay de realidad en el hombre «originario», eso es suprasocial, extrasocial, antisocial incluso.

Ese residuo no social ni socializable es lo más valioso, es lo «irracional», lo «bárbaro», lo «natural», el «material telúrico» en contacto con el espíritu, que Hegel hubiera llamado «Espíritu del Mundo» o Schopenhauer «Voluntad» o Nietzsche «la Vida» y lo «Trágico» o Heidegger «el tiempo que soy yo y es cada uno» frente a la muerte que es “mi muerte”.

La izquierda, en tanto que realizadora por afán «ideal» de la hipersocializacion (estatal, la forma extrema del artificio antihumano más desquiciante) del hombre civilizado, en un sentido integral intensivo y extensivo es la expresión de un tipo muy específico de «nihilismo destructivo», concomitante en lo superestructual de lo que el sistema capitalista opera en lo infraestructural: el nihilismo de lo que intenta acabar con lo único que en los hombres resiste a la socialización integral, como quiera que ello se llame y conciba.

3 comentarios

    1. El juego irónico entre texto, música e imagen es lo que me interesa: el simbolismo banal es un divertimento. La izquierda no existe. La derecha no existe, El dinero, mucho dinero, las compra a ambas y la Venalidad es el Dios de ambas, lo único a que toda esa gentuza rinden culto. El resto, lo que sea, es incineración de papeletas electorales para votantes sietemesinos. Aquí estamos en el hiperespacio de las ideologías. En el texto sobre las antiélites no pega Wagner o Mozart sino la banda sonora de cabecera del Show de Benny Hill, por razones obvias que no es necesario repetir aquí.

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      1. Ok, gracias por tu explicación. Saludos

        Esa gloriosa tierra

        Es gloriosa la tierra, la que piso,
        esa que vio pasar por sus caminos,
        los vientos, y triunfantes torbellinos,
        la galerna avanzando sin permiso.

        Es la torre más alta de quien quiso,
        desde arriba ir trazando los destinos,
        de aquellos que se saben clandestinos,
        y avanzan sin pedir ningún permiso.

        Son los vientos que mueven los molinos,
        aquellos que honor dan al compromiso,
        de quien deja al azar mover los hilos.

        Son noticia banal hoy los mezquinos,
        que habían levantado un paraíso,
        a expensas de engañar a sus pupilos.

        9/3/18 j.ll.folch

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