LÍRICA LÍRICA 1989-1997

METAPOESÍA (MÁLAGA, 1993-1994)

Después de todo, no soy testigo de nada.


Sé cómo arden los campanarios 

en el horizonte llameante

de la tarde junto a las iglesias, 

cerca de los edificios donde 

contables blancos monetizan el tiempo. 


Sé de los crepúsculos en cafés 

cuyos cristales distienden 

la tenue luz de los focos glaciares 

entre gestos apáticos de mujeres 

débilmente maquilladas, recién salidas del trabajo. 


Esa felicidad rara de la improvisación 

en medio de un ocio 

que no cuenta los días por su nombre 

sino por la intensidad de la trasparencia del cielo. 


Pero no soy testigo de nada: 

caminaré como si hubiera besado 

los labios de la soledad carnal, 

partido quizás a la búsqueda del yo último 

que faltará para completar el círculo del hastío, 

tiempo fatal que llevo conmigo 

hasta donde soy ignorado 

por la corriente fugaz de la trasustanciación cotidiana.


Porque sólo he de escribir lo más evidente 

para un lector previsto, 

habituado a la pose de la convención social,

y el otro misterio no será desvelado 

por la indiscreción convenida de la verdad lírica.

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